A David desde muy pequeño le gustó cocinar, nació con la vocación de ser chef, estudió, se preparó en las mejores escuelas y a sus 40 años ya tenía su restaurante, que se convirtió en el sustento de su familia (su esposa Carmen y sus dos hijos), pero además su negocio era fuente de trabajo para al menos 20 personas.

Un día conversando con uno de sus clientes, quien lo convenció de la importancia de adquirir un Seguro de Vida, David tomó la decisión, buscó la mejor asesoría y determinó que el principal objetivo de contratar el seguro era proteger la educación de sus hijos, quienes apenas estaban por terminar la escuela.

Carmen nunca olvidará el momento en que recibió la llamada en su casa y una voz le comunicó que su esposo David acababa de fallecer en un accidente de tránsito, su vida se paralizó, mil temores se apoderaron de su mente: que va a pasar con esta familia? Cómo haré frente a las deudas que tenemos con el banco por el restaurante? Y el mayor temor de todos: Qué pasará con mis hijos?

girasol

Todas estas dudas y temores encontraron una respuesta: el Seguro de Vida adquirido por David, tres años antes de su muerte. Gracias al pago recibido por la póliza, al ser la principal beneficiaria del seguro, no solo pudo saldar las deudas del restaurante, sino también mantener este negocio y hacerlo crecer, sus hijos además concluyeron exitosamente sus estudios, su casa continuó siendo el hogar de esta familia, que aunque nunca podrá sobreponerse al dolor de perder a uno sus miembros más queridos, pudo salir adelante y continuar viviendo con la misma calidad que David siempre soñó.