Una decisión a tiempo, protección para toda la vida.

 

Juan Carlos tiene 35 años de edad, es un profesional dedicado a su propia empresa, tiene 3 hijos, al cumplir sus 33 años decidió contratar un seguro de gastos médicos, pues comprendió que lo mejor es contratarlo a una edad temprana. Además, entre mayor edad se tenga, las primas de los seguros aumentan, porque aumenta el índice de siniestralidad y el riesgo es mayor.

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Juan Carlos y su familia se dieron a la tarea de analizar los gastos en los que incurrirían en caso de una enfermedad o accidente, como por ejemplo: la hospitalización, los medicamentos, tratamientos médicos, estudios clínicos, consultas, servicio de ambulancia y concluyeron que realmente un seguro no es lo caro que ellos pensaban, porque partieron del principio que su tranquilidad familiar no tiene precio!

Pudieron esperarse a tomar la decisión de adquirir el seguro de gastos médicos, sin embargo este padre de familia aceptó una realidad común a todas las personas: las enfermedades y los accidentes llegan en cualquier momento, no distinguen edad, sexo, clase social así que llegó a la conclusión de que es mejor tener un seguro y no usarlo, que necesitarlo y no tenerlo.

Alguien trató de convencer a Juan Carlos de que podía esperar enfermarse para contratar el seguro, pero con la asesoría adecuada Juan Carlos entendió que la mayoría de los seguros no cubren preexistencias, es decir que si lo contrataba cuando ya padecía de alguna enfermedad delicada, podría no ser elegible para un seguro.

Uno de las decisiones más importantes que tomó Juan Carlos al adquirir el seguro de gastos médicos, fue asesorarse de la mejor forma, buscando el plan que se ajustara a sus realidad familiar, pero sobretodo buscó a alguien de confianza, buscó a un asesor de BMI.